Atenea era la diosa griega de la artesanía y la sabiduría,
para los romanos Minerva.
Sus aptitudes abarcan la planificación, la ejecución, la
estrategia y el sentido práctico. El valor del pensamiento racional, y el
dominio de la voluntad y el intelecto sobre el instinto y la naturaleza.
Ella fue la “mano derecha” de su padre, Zeus. Pero la diosa
no reconoció a su madre.
Atenea fue la protectora y aliada de los héroes de la
cuidad.
Como arquetipo femenino es el patrón seguido por las mujeres
lógicas, que son gobernadas por sus cabezas más que por sus corazones.
Hera fue la diosa del matrimonio. Los romanos la conocían
como Juno. Su nombre significaba “Gran Señora”, y su símbolo era la vaca, la
Vía Láctea y el lirio.
Hera fue reverenciada y humillada. Ella, más que ninguna
otra diosa, tiene cualidades positivas y negativas. Su arquetipo, fuerza
alegría y dolor en la personalidad de una mujer.
Cuando Hera es su arquetipo, una novia puede sentirse como
una diosa el día de su boda. En nuestra cultura, las mujeres aún siguen
presionadas por las expectativas de casarse. Y se espera que la gente se
establezca en parejas.
“El arquetipo de Hera
proporciona la capacidad de vincularse, ser fiel, de soportar y atravesar
dificultades con una pareja”. Sin Hera, la mujer puede tener una serie de
relaciones cortas, que abandona cuando surgen dificultades o cuando desaparece
el enamoramiento. Cuando las mujeres se casan sin “Hera”, parece que “falta
algo” en el matrimonio.

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