Simplemente aquello que rechazamos nos persigue con más fuerza. Así que a veces necesitamos rendirnos, exponernos a los sentimientos tanto furiosos como dolorosos, o soltar, o reconocer límites, y siempre podemos hacerlo a través del amor y la responsabilidad, resistiendo la humana tentación de repartir culpas en los demás lo cual nos convierte en jueces y por tanto en víctimas de nuestra falsa superioridad, o de otorgarnos la culpa a nosotros mismos lo cual nos convierte en demasiado orgullosos e importantes, ya que sólo los que se creen importantes hacen acopio de culpas.
Joan Garriga

No hay comentarios:
Publicar un comentario